El mercado accionario mexicano se ve en una situación en la que los riesgos a la baja superan los riesgo al alza, y se debe principalmente a tres factores.

En primer lugar, las altas valuaciones, debido a la eclosión del sector de bienes de consumo. La desaceleración en el consumo doméstico tiene un impacto negativo sobre las acciones mexicanas. Además, el IPC se encuentra en su cifra más alta, habiendo crecido en un año en 7,15 veces.

El segundo factor es la depreciación del peso mexicano, considerada la tercera moneda más depreciada del mundo en el año 2016, con un descenso del 7,14%. La depreciación de la moneda origina un decrecimiento de las ganancias para las empresas.

Por último, la tasa de interés más alta frena el crecimiento económico del país. El incremento del precio del dinero es una de las principales causas de la disminución de las ventas de las empresas.

Fuente: El Financiero México

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